Agents of S.H.I.E.L.D. 4×14: El fantasma en la máquina

Agents of S.H.I.E.L.D. 4×14: El fantasma en la máquina

Si creíamos que el grupo criminal Watchdogs, supremacistas humanos que buscan erradicar a los inhumanos de la faz de la Tierra y con ellos la sangre alienígena kree que llevan en sus venas, era la principal amenaza del equipo de Phil Coulson (Clark Gregg) en esta segunda mitad de la temporada, estábamos equivocados. Comentamos el desarrollo argumental del último episodio a continuación.

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No ha sido muy de extrañar el haber comprobado que en ningún momento el Dr. Holden Radcliffe (John Hannah) y su ayudante androide Aida (Mallory Jansen) estaban siendo utilizados por los Watchdogs sino al contrario. Si bien el industrial Anton Ivanov (Zach McGowan) a.k.a. The Superior tiene porte de villano importante – atentos a este actor, que desde haberlo descubierto en ‘Shameless’ le hemos visto crecer en ‘Black Sails’ y prodigarse tanto en ‘The 100’ como en esta serie, un nuevo valor de la televisión contemporánea – la serie nos ha demostrado que hay un plan maestro en marcha por parte de los cerebros de la temporada.

Si bien en los cómics estábamos acostumbrados a encontrar SDVs – Simulacros Dotados de Vida, Life Model Decoys en la versión original, cuyas siglas LMD dan título a este arco argumental de la temporada – en el entorno de S.H.I.E.L.D. en múltiples ocasiones, sirviendo como herramienta para los agentes de mayor rango para evitar riesgos innecesarios en situaciones de alto riesgo, o como ayuda para los guionistas para justificar la ubicuidad de ciertos personajes, aquí son el verdadero enemigo. No es algo estrictamente nuevo, ya que un SDV renegado del antaño director Nick Furia puso en jaque a toda la agencia y a varios superhéroes, pero si que está muy bien implementado.

Quizá por ello los guionistas hayan puesto tan poco empeño en dar una historia de fondo al líder de los Watchdogs – en palabras del propio Coulson: “Cool backstory, bro, but I just don’t care” – y tanto ímpetu en plantar suficientes SDVs alrededor como para considerarlo una amenaza constante. Como suele pasar en este tipo de series, los ‘flashbacks’ han sido un lastre para todo el episodio, empeñado en establecer por retrocontinuidad un interés romántico entre Coulson y Melinda May (Ming-Na Wen) un tanto forzado que de todas formas podíamos justificar con la evolución de la trama presente.

Aún a pesar de los defectos encontrados, el episodio ha demostrado ser una fuente de entretenimiento de primera, con una dosis de acción bastante alta que se está convirtiendo en costumbre en la serie y preparando el terreno para el siguiente que promete ser uno de los más interesantes del tiempo reciente. Director, segundo de abordo y dos de los principales agentes de S.H.I.E.L.D. han sido sustituidos por SVDs y solo Fitz (Iain de Caestecker) y Simmons (Elizabeth Henstridge) son conscientes de este hecho. Buena premisa.

Lo que nos lleva a lamentarnos mucho por esta temporada, ya que con el buen nivel medio que está alcanzando en este segundo tramo centrando en los androides, todo el primero con Ghost Rider y el Darkhold como centro nos parece tiempo perdido de una manera inimaginable. Sabemos que había que traer a colación el tema de la magia por coincidencia temporal con el estreno de ‘Doctor Strange’, pero sabiendo que se iba a adoptar una perspectiva de thriller tecnológico para el resto de la temporada, no le vemos una solución de continuidad entre una sección y otra de lo que ‘Agents of S.H.I.E.L.D.’ nos quiere ofrecer este año.

Si sigue por este camino, pronto olvidaremos los errores pasados.

1 comment

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  • Cirenia Martín

    Pregunta, ¿qué había pasado con Ghost Rider? Es que no recuerdo cómo terminó esa trama :S