Crazy Ex-Girlfriend 3×05: “I need help”

Crazy Ex-Girlfriend 3×05: “I need help”

Esta semana la serie sigue explorando la psicología tras la dura situación de Rebecca, sin perder su esencia y aportando sus granitos de comedia a través de sus personajes secundarios.

Esta temporada estamos viendo otra cara de Crazy Ex-Girlfriend, estamos conociendo en profundidad no solamente el pasado de Rebecca (Rachel Bloom), sino también gracias a eso entendemos la dura situación que está padeciendo ahora. Agradecemos que haya una serie en televisión que se dedique a mostrar sin cortapisas los efectos de la depresión clínica, la pérdida de las ganas de vivir y el planteamiento del suicido cuando la vida no deja de darte palos. Todo ello de una manera increíblemente realista, dura y sin edulcorar nada en absoluto.

Sí, es cierto que en el camino perdemos parte de buen humor loco que siempre ha caracterizado a esta serie, pero tras tres temporadas nos parece magnífico que la serie está optando por este camino, ofreciéndonos otra forma de ver las cosas y haciéndonos reflexionar sobre el valor de la vida y nuestros seres queridos.

Parecía que la vuelta a casa de Rebecca se sentía como una derrota, pero había algo extraño: su madre, normalmente bastante déspota y mandona, se había convertido en la progenitora que Becca siempre había querido, alguien que la apreciara y quisiera como es, sin cargar sobre ella sus expectativas inalcanzables ni hacerle ver lo mal que estaba todo cuanto hacía. Pero no todo era de color de rosa, claro, ya que, extrañada, la muchacha empieza a investigar y halla unas píldoras contra depresión que toma su madre. Así, al descubrir la triste verdad, nuestra Rebecca se hunde todavía más de lo que estaba, hundiendo también al espectador, cuando ya pensábamos que volveríamos a ver a nuestra Bunch de siempre, alegre y motivada.

A la que más ha afectado la marcha de su mejor amiga es a Paula (Donna Lynne Champlin), que se pasa los días frente al ordenador recordando buenos momentos y explicándonos de paso de dónde salió el mote de Cookie. Así pues, su marido, coaccionando a los niños con dinero, le insta a jugar una partida de un juego de mesa que ella adora para intentar animarla. Y funciona. Por cierto, ha sido muy bonita la escena viendo a toda la familia disfrutar un juego que, atendiendo a estúpidos roles de género, se consideraría femenino, pero que incluso los hombres de la familia estaban gozando muchísimo. El mensaje es sutil, pero está ahí, y nos encanta.

Así, a Paula se le ocurre la idea de visitar Palm Springs, relajarse, tomar el sol y animarse. Ella no contaba con que su jefe y sus compis de trabajo también estarían ahí, lo que nos lleva a la otra trama del episodio.

Tenemos chica nueva en la oficina, y la pobre se ha asustado, no es de extrañar. Todos proyectaban sobre ella sus miserias, problemas personajes y actitudes, intentando forzarla al amiguismo o a ser su terapeuta personal, pero no comprendían que ella NO era Rebecca. Ha tenido que ser Paula, paradójicamente quien más extraña a su amiga, quien les dijera que aquello no estaban bien.

El episodio nos deja con un socorrido mensaje de ayuda, cuando creíamos que Rebecca tomaría una decisión mucho más drástica. Veremos cómo prosigue la cosa, pero esperemos que todo termine bien. Aplaudimos el episodio de esta semana y aguardamos con ganas el siguiente. ¿A vosotros qué os ha parecido?

Yer
Yer
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