Cuarta temporada de ‘The Fosters’: una guía para la vida

Cuarta temporada de ‘The Fosters’: una guía para la vida

Hemos tenido una temporada intensita de The Fosters. Nuestra familia se ha tenido que enfrentar a situaciones muy duras y momentos difíciles. Vamos a debatir los interesantes temas que se han tratado en esta temporada.

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Han sido veinte episodios llenos de emoción, tensión, drama… algo a lo que ya nos tiene acostumbrados esta serie, que va más allá de presentar un interesante relato de ficción, sino que tiene la osadía que pocas series tienen de trata temáticas difíciles o, por así decirlo, “políticamente incorrectas”.

Callie, por empezar por un personaje, ha continuado luchando a las duras y a las maduras con tal de intentar salvar a Kyle, llegando incluso a poner en peligro su libertad, y más dada su condición de chica adoptada, algo que supone tratarla como una ciudadana de segunda, ya que incluso al ser puesta en juicio se le trata de forma distinta, como si por el mero hecho de haber sido una chica adoptada se presuponga un pasado turbio, marginal y conflictivo. Así, la serie realiza una potente crítica al tremendamente irregular y mejorable sistema judicial americano. Como digo, Callie se las ha visto en situaciones muy duras, y nos ha dejado infartados en la Season Finale, ya que toma una decisión que la pone en peligro todavía más y que desde luego no va a ayudar en nada a que la resolución de su inminente juicio sea positiva.

Dicha decisión, por cierto, viene al caso ya que The Fosters se ha atrevido a tratar otro tema que pocas ficciones tocan, y es el tráfico de personas, en este caso de chicas que son usadas para vender drogas y como meros objetos sexuales por parte de chicos jovencitos que viven de ello con tal de sobrevivir en este mundo. Es un tema complicado que, seguramente, se abordará con más profundidad en la próxima temporada, y seguro que esta serie lo sabe tratar como siempre lo hace, con sutileza y sin adoctrinar.

Otro personaje que nos ha ayudado a ver reflejado otro tema interesante ha sido Jude, el pequeño de la familia, que sigue en pleno despertar sexual y encima comete actos tan propios de su complicada edad y de lo influenciable que puede ser uno en esos años. Así, conoce a un chico, que empieza a gustarle y con el que poco a poco se siente más cómodo. El dilema viene cuando éste le ofrece fumarse porros para “pasar el rato”, prometiendo que son ocasiones esporádicas y que no afectan en nada. El problema es que nuestro Jude empieza a depender un poco demasiado de esa droga. Afortunadamente, se le pilla a tiempo, gracias a Brandon, que el pobre chico se mete en todas casi sin comerlo ni beberlo. Jude se percata de su error, aunque la decisión de la familia de prohibirle ver al joven no es precisamente la solución, algo que se remedia pronto.

Sin embargo, el tema que me ha parecido aún más interesante, sobretodo de cara al ámbito social y educativo, es la educación sexual. Al igual que en muchos colegios, no solo ya en América, en los que se trata el tema desde un punto de vista muy heteronormativo, ignorando a ese parte de estudiantes q que quizá no se incluyen en este grupo social. Así pues, Jude ante la falta de información que se le proporciona sobre cómo afrontar su primera vez, decide coger al toro por los cuernos y registrarse en una aplicación de ligues. El asunto no sale muy bien, Jude queda asustado, y es entonces cuando Lena decide arreglar el asunto impartiendo clases de educación sexual para ese público, aunque el tema traerá consecuencias ante la directora de la escuela y el equipo directivo. Una vez más, The Fosters logra ahondar en un tema muy necesario y socialmente relevante que debería hacer reflexionar a más de uno.

Para finalizar, me gustaría tocar el asunto de la tragedia de Jesus. En primer lugar, alabar la excelente interpretación del chico, ya que no debe resultar fácil interpretar a un chico son problemas neurológicas y de déficit de habla y atención a raíz del accidente. Esto también sirve para plantear situaciones muy interesantes para el resto de miembros de la familia: descubrir como Mariana, a su peculiar manera, se desvive por su hermano; ver como Brandon empieza a interesarse por este tipo de temas en el hospital y usando la música para ayudar a esos niños con Asperger o patologías que no les permiten vivir como quisieran; ver como las madres deben lidiar con esta durísima situación, poniendo buena cara en todo momento para no preocupar a Jesus más de lo debido…

En definitiva, son muchísimos los temas que se tratan con acierto en esta temporada, y por eso sigo recomendando esta serie a diestro y siniestro, me parece una ejemplo de cómo hacer una buena serie familiar, que crea conciencias, invita a la reflexión y permite crear debate en la calle y entre los amigos. 

 

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