Grey’s Anatomy 13×23: Código naranja

Grey’s Anatomy 13×23: Código naranja

Ay, Shonda, cuanto daño nos haces. Cuando las cosas parecían empezar a ir bien para casi todo el mundo todo se tuerce una vez más. Pero, claro, estando tan cerca de la season finale tampoco nos ha sorprendido. ¿Estáis preparados para todo lo que nos espera? ¡Vamos a comentarlo! 

Temporada tras temporada Shonda sigue el mismo patrón, y es que el capítulo previo al season finale siempre es una precuela que nos deja igual de encogidos y sin poder esperar una semana para ver el final de la historia. Esta vez no ha sido diferente. Pero vamos a contenernos y hablar de todo lo demás primero.

Alex (Justin Chambers) hizo lo que pensábamos que haría cuando hizo aquella misteriosa llamada al final del capítulo anterior, ir a buscar al marido de Jo (Camilla Luddington). ¿Para qué? Ni si quiera él lo sabía. Nos han hecho sufrir mucho con esas situaciones imaginadas, y es que mientras le veíamos pegarle una paliza a Paul (Matthew Morrison) no podíamos dejar de pensar que se acababa de librar de la cárcel por otra mala decisión y no nos lo podíamos creer. También lo hemos pasado mal cuando veíamos a Paul estrangulando a Jo, a la que habría encontrado gracias a conocer a Alex. Menos mal que nada de esto ha sucedido, y finalmente Alex ha vuelto a casa sin haber tomado una decisión de la que probablemente se arrepentiría más pronto que tarde. ¿Creéis que sigue teniendo un futuro con Jo? ¿Os habéis dado cuenta de que en una de estas fantasías se ha presentado como Alex Stevens, el apellido de Izzie (Katherine Heigl)? Ay, los ‘feels’

Owen (Kevin McKidd) es otro de los que lo han pasado mal durante este capítulo. Creo que es bastante posible que todos pensáramos lo mismo cuando se nos habló por primera vez de su hermana, Megan, cuyo cuerpo nunca había sido encontrado. Si un cuerpo no ha sido encontrado en una serie dramática como lo es ‘Grey’s Anatomy’ lo más probable es que este personaje siga vivo. Y qué mejor momento para traerla de vuelta que cuando Meredith (Ellen Pompeo) ha decido empezar a pasar página con Riggs (Martin Henderson), ex-novio de la propia Megan. Owen tiene problemas para creerse que es ella de verdad y busca el apoyo de Amelia (Caterina Scorsone), quien se encarga de llamar a Alemania, nada más y nada menos que a Teddy Altman (Kim Raver) -ay, los ‘feels’ otra vez- que confirma la identidad de Megan. ¿Qué supondrá esto para Riggs y Meredith? ¿Conseguirá esto acercar nuevamente a Amelia y Owen? 

Volviendo a la trama principal relacionada con la season finale, llegan al hospital dos víctimas de un accidente de tráfico ya que el coche en el que ambos viajaban se cayó por un acantilado, pero ambos se encuentran semi-desnudos. Las teorías sobre si eran pareja, amantes, o qué tipo de relación mantenían son la comidilla de muchos de los médicos. Dejadme decir que la primera vez que ella recupera la consciencia en la sala de urgencias y pregunta si su acompañante está muerto ya nos olíamos que todo no iba a ser tan bonito como nos lo estaban intentado pintar.

Keith (Casey Thomas Brown), el copiloto, se despierta antes que su acompañante y no pierde un instante en preguntar por ella. Quiere saber si ya se ha despertado y les pide a Edwards (Jerrika Hinton) y Jackson (Jesse Williams) que le lleven a verla para que pueda ver una cara conocida al despertarse. Cuando esto sucede y Alison (Bianca Collins) despierta dice lo que todos estábamos pensando. Keith no es su novio ni su amante ni nada parecido, sino un violador. El accidente no fue tal, sino que Alison pisó el acelerador para evitar ser violada. Inmediatamente Bailey (Chandra Wilson) pone el hospital en código naranja, es decir, encerrando a todo el mundo donde se encuentre ya que Keith se encuentra con Edwards. Cuando éste se da cuenta de que le están buscando la toma como rehén para conseguir salir del hospital. Pero solo hay una forma de salir, crear una emergencia mayor que obligue a desbloquear las puertas.

Así el único propósito de Keith es iniciar un fuego, mientras mantiene como rehenes a Edwards y a Erin (Darby Camp), la pequeña hermana de un bebé que casi se ahoga a su llegada al hospital y cuyos padres no prestan demasiada atención. Atención a la maravillosa Darby, que si ya nos conquistó en ‘Big Little Lies’ esta semana hemos podido ver una vez más su talento. Mientras él está distraído iniciando el fuego es cuando Edwards ve su oportunidad y todos pensamos que cogerá el bisturí que ahora se encuentra en el suelo y le atacará con él. Pero no, ella considera que es mejor idea rociarle con alcohol para que él también arda -muy cerca de botellas llenas de sustancias inflamables, claro que sí-. Vamos a reconocerlo, esta no ha sido su idea más brillante. Y, efectivamente, todo explota. 

Quiero hacer mención especial a la cara de Meredith viendo como explotaba el hospital y, probablemente, pensando ¿por qué no estoy yo dentro del hospital? Posiblemente la primera vez que no tememos por ella, aunque sí por todos los demás. ¿Vamos a ser capaces de esperar una semana para ver cómo termina esta historia? ¿Qué os ha parecido a vosotros el capítulo? ¿Pensáis que tendremos alguna baja al final de esta temporada? ¡Animaos a comentar con nosotros!

1 comment
Raquel
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  • Marieliz Rivero

    Serie más masoquista , mujeres desquiciadas y emocionalmente inestables imposible ,cómo será la temporada 14 .