Hannibal 3×12: Divine punishment of the sinner

Hannibal 3×12: Divine punishment of the sinner

El penúltimo capítulo de la serie no se corta con la sangre y comienza su plan desesperado para coger al Dragón Rojo. La bestia vuelve a visitar, y los posibles finales se vislumbran al finl del túnel. Lo de siempre, ¡a partir de ahora habrá spoilers!
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Francis (Richard Armitage) aún no ha llegado a su forma final – aún no es el Dragón Rojo, pero sin duda es a lo que esperamos. Una vez más Armitage nos demuestra que es posible actuar de forma espectacular aún con la luz extremadamente tenue de la serie, y conocemos aún más al personaje. Sus intercambios con Reba (Rutina Wesley) le hacen más humano y más monstruo a la vez, sacando a la luz el conflicto que le corroe y dejándole muy vulnerable, lo cual es interesantísimo para ambos. Cada vez que Rutina Wesley entra en escena la acción pausa y una sensación de calma llena la escena, al contrario que Dolarhyde, quien produce ansiedad a un kilómetro de distancia. En este capítulo en particular nos damos cuenta de cómo piensa Francis y por qué importa: no mata a gente, sino que les “visita” y les “cambia”. Su concepto de familia es inexistente, seguramente porque no ha tenido nada a lo que compararlo, por lo que sus ataques son dirigidos a “grupos de personas”. Y quien ataca no es él, sino la criatura, la Bestia, el Dragón.

Puede que este capítulo haya sido el último análisis personal de Francis, ya sea consigo mismo, contándoselo a otros como a Reba o a Chilton (Raúl Esparza), o con Hannibal (Mads Mikkelsen) tratando de conocerse a sí mismo gracias a él. Mientras Francis se convierte, Richard Armitage toma control del capítulo y el enfoque de su cuerpo, su obsesión y sus momentos con Chilton nos regalan las escenas mejor compuestas de la temporada. La conversación entre Francis y Chilton es una de las más importantes de la temporada, pero el resultado estético de ésta lo es aún más. Francis acercándose a Chilton para morderle los labios y arrancárselos, con la imagen del dragón proyectada sobre su cuerpo… ¿qué maravilla, no?

Hannibal y Will (Hugh Dancy) no tienen momentos juntos que marquen el capítulo, y sin embargo su relación sigue siendo muy instrumental en la vida de los demás personajes. El fandom por fin puede alegrarse porque la pregunta ha sido formulada y la respuesta ha sido dada: “¿Está Hannibal enamorado de mi?” “Si.” Bedelia (Gillian Anderson) se controla mucho en no decir algo como “¿Me lo dices en serio, colega? ¿Después de tres temporadas me preguntas esto?”, y contempla la realidad del “amor” que siente el caníbal por él – siente hambre por él cada día, y se nutre con tan sólo verle. La respuesta más satisfactoria de la historia, ¿no?

Aquí entra en la ecuación el tipo de monstruo que es Will, para que Hannibal sienta esto por él – para estar al nivel que quiere Franics. Es capaz de poner en peligro a Francis con una simple fotografía porque es muy consciente de lo que ocurre a su alrededor y su empatía y blah blah blah. Sabe perfectamente como piensan los demás monstruos y todo lo que hace es controlado. Y aún así se pasa la vida trabajando en contra de su lado oscuro. ¿Es Will el león o el cordero? Las alusiones bíblicas abundan esta semana, y el concepto de víctima que proteger versus monstruo es fascinante y muy revelador del personaje de Will. El capítulo que cerrará la serie puede acabar de distintas formas: o que Will busque venganza contra Dolarhyde y, posiblemente, Hannibal (como en la novela), o que sucumba a su naturaleza de bestia. Ambos resultados implican violencia y dolor, así como separación de su familia, porque tanto dedicar su vida a torturar a la bestia que ha hecho lo mismo con él estas tres temporadas como unirse a Hannibal cambiarían a Will mucho más de lo que esta situación lo ha hecho. Hasta ahora Will ha conseguido mantenerse al margen y protegido, hasta cierto punto, por los deseos de las bestias a su alrededor. Pero, ¿y ahora? ¿Qué teorías tenéis?

Todo en este capítulo es revelador y exquisitamente preparado. Desde el poder hablar abiertamente de la relación de Will y Hannibal con Bedelia (¿quién mejor para hablar de relaciones tóxicas con Hannibal), hasta ver cómo Francis se transforma, pasando por Hannibal comiéndose uno de los labios de Chilton. El único fallo, quizás, es preparando demasiados temas que solventar en tan sólo un capítulo. Debe cerrarse la historia del Dragón Rojo, sí, pero no podemos olvidarnos de profundizar en cómo acabará la dinámica de Hannigram, y lo que implicará para cada uno de ellos cómo acabe todo.

¿Qué os ha parecido? ¿Cómo creéis que Will actuará cuando llegue su momento de decidir? ¿Qué os ha parecido el momento con Bedelia y la “L Word”? Y, ¿cómo de emocionados/tristes estáis con el prospecto de sólo un capítulo más de ‘Hannibal’? ¿Podrán cerrar la serie de una manera efectiva? Esperemos que sí. ¡¡Comentemos!

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