Segunda temporada de ‘Dear White People’: Giro de guion

Segunda temporada de ‘Dear White People’: Giro de guion

Es una serie polémica y llena de enseñanzas, para todos, y quizás particularmente para el público español, que tanto desconocimiento tiene sobre el racismo institucional. La segunda temporada de ‘Dear White People‘ llegó con el mes de mayo para darnos una nueva lección sobre nuestros privilegios, pero también entretenimiento, gente guapa y, posiblemente, “white guilt“.

Una servidora esperaba poco de la segunda temporada de esta serie, puesto que la trama parecía colgar de un hilo y quizás una nueva edición de más de lo mismo podría resultar aburrida. En cambio, la serie ha conseguido remontar y abrir las puertas a una tercera temporada con, en efecto, más de lo mismo, pero también novedad inesperada.

La serie ha vuelto a abrirse paso por caminos incómodos de recorrer, sobre todo cuando se busca aceptación del público. A veces funciona, pero no es ninguna garantía para el éxito de una producción el que haga a sus fans sentirse incómodos. Y la verdad, todo el mundo debería sentir en algún momento, con humildad, la vergüenza darse cuenta de la cantidad de cosas que hacemos dentro del espectro racista.

La segunda temporada se ha centrado en el fantasma que más nos asusta hoy en día, a todos, y es internet. Sus maravillas y sus peligros, que tenemos cada vez más presentes después de unos cuantos años viendo solo su lado bueno. Los primeros capítulos han echado luz sobre la existencia de un troll en internet que se ceba con Sam White (Logan Browning), y que al final resulta ser Silvio (D.J. Blickenstaff), crush de Lionel (DeRon Horton) en la primera temporada y gay, latino, y de ultra derecha. Una pena que esta línea argumental tenga que ir muriendo a medida que pasan la serie porque hay tantísimas tramas abiertas que no hay facilidades para contarlas todas.

Es lo que pasa cuando cada capítulo está contado desde la perspectiva de una persona diferente, por lo que los hechos tienen mil capas más de lo que estamos acostumbrados. En cambio, a diferencia de la temporada anterior, la sensación es que hemos tenido menos personajes, o que han estado mejor limitados para no contar cada historia varias veces. Porque a nuestra chica Joelle (Ashley Blaine Featherson) por fin le han dado la historia que se merecía.

Reggie (Marque Richardson) y Troy (Brandon P Bell) han tenido sus sets de drama, pero por supuesto a dos niveles totalmente diferentes. El primero ha tenido que lidiar con los resultados de haber sido amenazado con una pistola mientras estaba pasándoselo bien con sus amigos, mientras que el segundo está intentando “redescubrirse” y pasar de la política al humor. Buena suerte.

El personaje de Coco (Antoinette Robertson) ha tenido también lo suyo al enfrentarse a un embarazo no deseado y las opciones que se le presentaban. Con la ayuda de su amiga, Kelsey (Nia Jervier), que ha “salido del armario” a pesar de que ella insiste en que ya estaba bien fuera pero a Coco solo le importaba ella, ha decidido abortar. Esta clase de escenas son, como el cáncer o la muerte de un padre, de lágrima fácil para los espectadores. Temas también delicados pero mucho más tratados que lo ocurrido durante la temporada pasada, que realmente nos dejó con el corazón en un puño.

Es por cosas como esta por lo que da la sensación de que la segunda temporada de la serie se “ha arriesgado” menos (si me permitís banalizar el horror que fue esa escena en el 1×05), pero ha sido capaz de seguir contando historias de valor y llenas de significado. Ha puesto sobre la mesa el auge de la extrema derecha, y lo frágiles que son las líneas que separan un “simple comentario” de una ideología realmente peligrosa.

Todo esto sin perder el sentido del humor, algo verdaderamente admirable dado lo complicado de la temática. Tessa Thompson, que interpreta el personaje de Rikki Carter en la serie, ha vuelto a este universo de Winchester después de protagonizar la película de 2014 en el papel de Sam White. Y con frases como “la única diferencia entre tú y yo es tiempo”, han conseguido el mejor de los easter eggs. También cabe al menos sonreírse ante la movida que se han montado con las hermandades secretas. La aparición en el último segundo de Giancarlo Esposito, el narrador omnisciente de ambas temporadas, da de nuevo un giro simpático a la trama. Por favor, ¡qué genialidad! Una revelación al más puro estilo ‘Gossip Girl‘ pero en plan bien hecho.

¿Qué os ha parecido la temporada? ¿Ha sido una mejora o todo lo contrario con respecto a la anterior? ¿Creéis y confiáis en que vaya a haber una tercera edición, como nosotros? Si es así… ¡por aquí nos veremos!

Marina Ortiz
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