The Handmaid’s Tale 2×01 & 2×02: “What the actual fuck?”

The Handmaid’s Tale 2×01 & 2×02: “What the actual fuck?”

Vuelve uno de los títulos más prominentes de la pequeña pantaña: The Handmaind’s TaleEl cuento de la criada en español. La serie se ha ganado a pulso la atención de los espectadores en su primera entrega, y una de las primeras frases que escuchamos en el primer capítulo de esta segunda temporada resume la sensación que nos provoca un mundo en el que lo abrumador y el disparate son algo cotidiano.

En serio, “what the actual fuck?”.

Arranquemos.

La escena con la que abre esta temporada nos recuerda el maravilloso trabajo a nivel narrativo del grupo de guionistas, pero también la excelencia y la atención que se le dedica al aspecto visual. Pestañeamos lo mínimo mientras vemos como June (Elisabeth Moss), lejos de estar a salvo, es llevada con otras criadas a un patio donde hay unas plataformas de madera y una horca preparada para cada una.

Todas están aterradas y se miran en los momentos previos a lo que creen que será su muerte. ¿Y nosotros? Atentos a cada cuidado plano y esperando a que pase algo, algo diferente a lo que quieren que pensemos que va a pasar y sabemos que no ocurrirá. Cuando uno de los ¿policías? da la orden que, en teoría, acabaría con todas las criadas colgadas, tía Lydia (Ann Dowd) sale delante de todas para darles lecciones sobre el pecado y Dios y demás. No pasa nada. Todas siguen vivas (y aterradas). Introducción a la altura de la serie, podría seguir recreándome en los primeros minutos pero tenemos mucho que comentar.

Han sido dos episodios de estreno de temporada. Este primer capítulo se centra en June/Offred, su historia antes de Gilead y el momento en el que se encuentra ahora. En el presente, su embarazo deja de ser un secreto, y en cuanto esta información sale a la luz, recibe un trato de favor y tiene que presenciar las torturas que sus compañeras sufren como castigo por desobediencia. 

En una revisión médica, tras asegurarse de que el embarazo va viento en popa, dejan a June a solas un momento, momento que aprovecha uno de los técnicos para darle la enhorabuena por su embarazo, seguido de un pequeño detalle: la llama por su verdadero nombre. Forma parte de la resistencia. June encuentra una pequeña llave con una marca en su bota, hay una puerta con la misma marca, la abre y ve unas escaleras. Consigue escapar. Se corta el pelo, se quita el dispositivo de seguimiento de la oreja en otra impresionante escena, y se redefine para cerrar el episodio.

Aunque la línea temporal del presente se mueve en términos verosímiles y más que solventes, cada vez que los flashbacks nos devuelven a un país preGilead, la frustración crece, con la idea del control a través del miedo subyacente a cada paso. En estas escenas se refuerza la apariencia de posibilidad a través de explicaciones, incluyendo pequeños detalles de dominio en la vida diaria que reconocemos como actual.

Regresando al presente, y avanzando hacia el siguiente episodio, Emily (Alexis Bledel) ha sido enviada a las Colonias, lugar en condiciones infrahumanas donde las “no-mujeres” (unwomen) trabajan hasta que mueren por diversas enfermedades que contraen en ese mismo lugar.

A ese lugar llega Janine (Madeline Brewer), y en ese lugar Emily va encontrando poco a poco su lugar (si es que eso es posible), curando al resto de sus compañeras. A todas excepto a una, una exesposa rica, que creyendo que Emily le facilitaba antibióticos, se toma las pastillas que acaban con su vida. “Hay cosas que no pueden perdonarse”, le dice Emily. Al día siguiente la mujer aparece atada a una cruz con trapos de color verde, el color de la túnica de las esposas ricas infértiles.

Pero lo más espeluznante del episodio de Emily no es este acontecimiento, sino, una vez más, el flashback en el que vislumbramos su vida antes de toda esta locura. Emily tiene una familia, está casada de forma absolutamente legal con su esposa y juntas crían un hijo. Cuando las cosas empiezan a complicarse y la gente que pertenece al colectivo LGTBI comienza a ser perseguida hasta el extremo de aparecer ahorcados en la vía pública con pintadas que indican que han muerto por su orientación sexual, Emily decide salir del país con su familia.

Llegan al aeropuerto, y mientras que su esposa y su hijo pueden viajar sin problema, a ella le ponen más trabas. Le preguntan si es fértil, si fue ella quien dio a luz al hijo de ambas, y cuando ella se resiste al trato que le están dando, le informan de que el documento que prueba que está casada con su mujer no sirve de nada y no se reconoce. No es legal, está prohibido por ley. Por LA ley.

En una devastadora escena, Emily ve cómo su mujer y su hijo se marchan, sabiendo que lo más probable es que no vuelva a verlos nunca más.

El momento más distendido lo tenemos cuando June, que negocia con Nick (Max Minghella) los siguientes pasos a seguir, ve un episodio de Friends (concretamente, la escena en la que Rachel y Monica le explican a Chandler los siete puntos erógenos), con total normalidad, como si por un segundo no existiera un terrible mundo ahí fuera, incluso llega a reírse. Disfrutemos de esa corta escena porque no parece que vaya a haber muchas del estilo en la temporada que nos espera. ¿Contando los minutos para el siguiente capítulo? Nosotros sí.

Nolite te bastardes carborundorumbitches.

Elisa
Elisa
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