Legion 1×02: Hijo de X

Legion 1×02: Hijo de X

Es difícil encontrar en un género como el superheroico propuestas que sorprendan a todos los niveles. ‘Doctor Strange’ tuvo que optar por la extrema manipulación visual para destacar, y triunfar, dentro del mismo. A pesar de que su trama era tan arquetípica como el resto. Por eso valoramos tanto cuando nos encontramos con una serie que no solo ofrece una propuesta diferente en términos visuales sino también narrativos. Comentamos el segundo episodio de la temporada a continuación.spoiler-alert

¿No sería algo muy común que aquellas personas con percepción extrasensorial se confundiesen con las que tienen enfermedades mentales? Si los mutantes hubiesen comenzado a aparecer en la década de los sesenta y setenta, probablemente aquellos que no cayesen directamente en manos de la CIA y su proyecto equivalente al MK Ultra con superhumanos acabasen en hospitales psiquiátricos. Y si durante toda tu vida has vivido condicionado bajo una afirmación sobre tu propia identidad y salud mental, desandar ese camino y reobservar todas tus vivencias desde otra óptica no ha de ser algo fácil.

De ahí que ‘Legion’ sea tan atrayente. Hay una organización secreta malvada, si. Hay otra organización más benévola que refugia y entrena a mutantes, también. Pero se ha decidido obviar el despliegue y sobreexposición de superpoderes en favor de contar una historia individual con todos los matices posibles. La fuerza del primer episodio se ve respaldada por esta segunda entrega que elabora todos los pilares argumentales erigidos hace una semana, bajando un tono el caleidoscopio visual para que el espectador pueda conectar con la trama pasada la sorpresa inicial.

La solidez que está ofreciendo con tan pocos minutos a sus espaldas recuerda mucho a los inicios de ‘Fargo’. No hay que volver a resaltar la figura de Noah Hawley como creador de primer nivel, pero si hay que destacar la unidad estética entre una serie y otra. Como si le hubiesen dado esta adaptación superheroica al guionista para que se desatase creativamente, un patio de recreo entre temporadas de la serie que le ha dado la fama. Hay personajes como el de Aubrey Plaza que solo están para que sus intérpretes se lo pasen bien. En cierto modo, entendemos este paso lateral de Dan Stevens solo por el hecho de ser partícipe de esta locura.

Ese viaje onírico y esquizofrénico merece la pena. De momento, estamos lo suficientemente alejados del universo mutante y de las franquicias fílmicas como para tener que preocuparnos por dónde o cuándo encaja todo. Deliberadamente se ha dejado su figura paterna en la oscuridad – figurada y literal – para no tener que empezar a dar explicaciones del origen de sus poderes y su ascendencia genética. Aunque con el ánimo que tiene sir Patrick Stewart por continuar con el personaje de Charles Xavier, ninguno rechazaría un cameo o aparición episódica del actor como el alopécico mutante.

¿A título personal? Lo más prometedor que ha llevado el sello Marvel desde la unión de Marvel Studios con Netflix. La menor necesidad por interconectar eventos y referenciar sucesos célebres juega muy en su favor. Obviamente la estética y la narrativa pasada de rosca es lo que verdaderamente beneficia a la serie, así como unos intérpretes que están en su salsa, pero las funciones también las llevan a buen término los tramoyistas. Nunca habrá demasiadas series de superhéroes si cada una ofrece algo lo suficientemente particular.

David Haller, mutante de manicomio.

 

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