#MiPrimeraVez con la llegada de Cuatro a mi vida

#MiPrimeraVez con la llegada de Cuatro a mi vida

Supongo que llegados a este punto ya os habréis dado cuenta que estamos haciendo una serie de columnas inspiradas en la primera vez que nos dimos cuenta de que éramos seriéfilos, aunque esa palabra no estuviera aún en nuestro vocabulario.

Mi primera vez no la recuerdo, sinceramente, pero porque uno no se convierte en seriéfilo de un día para otro por ver la serie que todos ven ni después de ver tres temporadas de manera histérica en tres días (a pesar de que been there done that). Así que, a pesar de que no recuerdo qué día fui consciente de todo este mundo en el que ahora me muevo, os voy a contar lo que sí recuerdo: cuando Cuatro nació en las televisiones españolas, allá por el año 2005, yo tenía 12 míseros años. Sí, parece que fue antes de ayer, pero -hoy es el mejor día para decir esto- ha llovido mucho desde entonces.

Acababa de llegar a vivir a Asturias hacía menos de un año, me había mudado desde Madrid y, sin ningún problema, había hecho bastantes amistades ya. Mis padres sabían, supongo, que era una buena edad para mudarse, porque la adolescencia que tantos corazones rompe aún estaba a las puertas y la maldad que viene con esas edad aún estaba en un estado de desarrollo. Una chica como yo podría adaptarse.

Y bueno, me adapté.

Como ya sabréis, en Asturias llueve mucho, y una niña de 12 años no tiene muchos planes en general, pero menos aún si lleva lloviendo todo el día, es de noche mucho antes porque el cielo está negro y, si me apuras, hasta hay vientos huracanados. Recuerdo esos primeros otoños e inviernos en Asturias como todo un reto para mi madre y para mí, que estábamos viviendo solas en Gijón mientras mi padre iba y venía por trabajo.

Así que cuando nació Cuatro encontramos una excusa más para quedarnos en casita, tapadas con una mantita, comiendo jamón serrano, lomo, chocolate, aceitunas y yogures (no necesariamente juntos o en ese orden) y viendo la tele. Porque en esa época a mi madre ya le gustaba CSI (cómo no) y ya veíamos cada noche un CSI diferente, una ciudad diferente, un protagonista diferente o un nombre diferente, lo importante es que resolvían crímenes.

Entonces apareció Cuatro en nuestras vidas y series que no consistían -al menos no siempre- en un señor viejo dando lecciones llegaron a mi vida. Y esperad, porque ahora mismo desbarato estas teorías. Una de las primeras series que recuerdo era ‘House‘. También ‘Anatomía de Grey‘, ‘Mentes Criminales‘ y, por supuesto, mi favorita, ‘Entre Fantasmas‘. De repente teníamos una serie cada noche y yo las apuntaba en mi agenda porque os prometo que estaba super involucrada en esta nueva cadena que era «como super diferente». Era joven y era divertida y tenía series nuevas y americanas. Wow, un mundo nuevo.

Entre Fantasmas‘ me llegó especialmente al corazón. Mi madre y yo llorábamos y reíamos con Melinda (Jennifer Love Hewitt) y admirábamos sus pestañas y su tienda de antigüedades. Sí, así era.

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De la misma manera, no recuerdo cuándo fue exactamente la primera vez que comenté alguna serie con amigos, pero la emoción cuando descubrías que alguien veía la misma serie que tú cuando pensabas que eras el único… Eso no se me ha olvidado.

Con mi compañera Paloma, que también escribe aquí en Recap Blog, comentaba ‘Entre Fantasmas‘ y siempre he dicho y siempre insistiré con que la muerte de Jim (David Conrad) es el peor momento de la televisión. Sí recuerdo llegar a clase al día siguiente y hablar a gritos y aguantando las lágrimas con mi amiga Pali sobre lo horrorosa que había sido esa muerte. La gente se cree que bromeo cuando lo digo pero, oh, creedme, la muerte de Jim Clancy va a seguir siendo el momento más duro que yo haya vivido nunca delante de una serie.

¿Y cuando Jim se da cuenta de que realmente es un fantasma dentro del cuerpo de otro y salva a Melinda de morir ahogada? Mira de verdad es que me va a dar un mal solo hablando de ello.

Así que sí, más que solo ‘Entre Fantasmas‘, conmigo el virus seriéfilo vino de la mano de una época, de una cadena, de un estilo. El culebrón americano de varias series juntas, unidas a la necesidad de escapar de tantos CSIs…

Estos hechos ocurrieron en la cuarta temporada de ‘Entre Fantasmas‘ o ‘Ghost Whisperer‘, como se llama en inglés, por lo que probablemente lo vimos en 2009 en Cuatro, así que también es probable que por aquel entonces hubiera empezado ya ‘Gossip Girl’, ‘The Big Bang Theory‘ y/o ‘Greek‘, las primeras series que seguí online, y que empezaron todas en 2007…

P.D.: Y sí, la oreja llena de pendientes de Delia (Camryn Manheim) fue una inspiración en mi vida, si voy a tener 40 años algún día might as well look gooooood.

Marina Ortiz
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