Hannibal 3×11: La metamorfosis de Francis Dollarhyde

Hannibal 3×11: La metamorfosis de Francis Dollarhyde

Dos capítulos para el final de ‘Hannibal’ y de este epílogo inintencionado en el que se ha convertido la historia de Francis Dollarhyde (Richard Armitage). Un personaje que la serie ha erigido como co-protagonista de esta a la altura de Will Graham (Hugh Dancy) y Hannibal Lecter (Mads Mikkelsen), con la sensación de tener un intérprete detrás al que hay que tener en cuenta partir de ahora. Comentamos el undécimo episodio de la tercera temporada, con ‘spoilers’, a continuación.

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Los episodios del octavo al décimo-tercero de esta temporada bien podrían considerarse una miniserie aparte con respecto al camino que la serie iniciara en su primera temporada y concluyera en el séptimo de esta campaña. Una que sigue los cánones estéticos de la serie, por supuesto, ya que la escena del tigre del capítulo precedente es una de las más representativas de esa máxima de Bryan Fuller que obliga al show a narrar principal y casi exclusivamente con la imagen. Pero que al mismo tiempo tiene sus diferencias.

Ese tercer elemento en juego que es Francis Dollarhyde ha irrumpido como elemento distanciador entre los espectadores y el núcleo narrativo de la serie. Hasta ahora la relación entre Lecter y Graham era ese elemento al que todos los focos apuntaban y en el que todo espectador volcaba su atención. El resto se consideraban meras distracciones o pasos intermedios para seguir contando la historia de esa relación. Con Dollarhyde ahora la serie ha creado un nuevo punto de interés, algo más en lo que centrarse.

‘Hannibal’ juega mucho a pedir, como ya hicieran los Rolling Stones, compasión por el Diablo. Es imposible no empatizar con un personaje roto y en proceso de cambio como es el de Dollarhyde, a medio camino entre Graham y Lecter, que solo busca canalizar sus pulsiones de la forma que mejor sabe. Ese terreno intermedio entre los dos polos alrededor de los cuales se ha movido la serie es uno en el que se pide al espectador no solo empatía sino verdadero entendimiento de la psique de este nuevo personaje.

El episodio ha orbitado en torno al concepto de una separación entre Francis Dollarhyde como persona y el Gran Dragón Rojo como otra. Que este personaje no tenga una conciencia plena de si mismo como si la tiene Hannibal Lecter facilita que el espectador pueda descubrir quién es al mismo tiempo que este lo hace. Como que por ejemplo esa separación no es más que una ficción que el asesino en serie realiza para dar explicacióna ciertas cosas, ya que en realidad ambos son uno y el segundo no es más que una expresión completa de su ser.

De ahí que podamos ver en dos escenas prácticamente seguidas a Richard Armitage interpretando a un hombre inseguro intentando tener cierta intimidad con Reba (Rutina Wesley), de la que teme que su otra faceta la reclame para si, y siendo un asesino despiadado intentando asesinar a la familia de Will Graham. La serie no busca enfatizar la dualidad del personaje sino las distintas piezas que conforman al personaje, mucho más complejo de lo que pudiésemos pensar en un momento.

Algo que por supuesto Hannibal Lecter quiere aprovechar para seguir influyendo en la vida de Will Graham por última vez. Su colaboración con Jack Crawford (Laurence Fishburne) era ficticia, una artimaña más en un plan que ahora desarrolla desde la comodidad de su celda. Aunque esa comodidad está a punto de desaparecer, ya que la Dra. Alana Bloom (Caroline Dhavernas) se asegurará de castigar a su manera a su paciente estrella.

No sabemos hasta dónde llegarán los dos episodios restantes de la serie, pero esta última historia independiente que nos está contando al menos nos va a servir como una conclusión digna al universo establecido por esta. Aunque es probable, y nos lo tememos, que quede inconclusa en su adaptación de la novela de Thomas Harris.

Disfrutemos lo que podamos.

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