Pretty Little Liars 7×15: El mundo es un pañuelo

Pretty Little Liars 7×15: El mundo es un pañuelo

Estamos oficialmente en la cuenta atrás de ‘Pretty Little Liars’, ya solo nos quedan 5 episodios de sinsentidos y sufrimiento para despedirnos para siempre de estas mentirosas que decidieron dedicar su vida a quedarse en el pueblo de su infancia para que un psicótico aburrido pudiese perseguirlas a gusto y sin interrupciones.

A.D ya no sabe a quién más reclutar. Y es normal, porque después de que todo Rosewood esté al tanto de sus hazañas su única opción era intentar convertir en topo a una de las propias mentirosas. Aria (Lucy Hale) es una contradicción andante, porque tan pronto se convierte en una perfecta espía como decide aliarse con el malo malísimo para pasarle información privilegiada de lo que se cuece en su círculo. Esto puede significar muchas cosas, pero en esta serie todo está tan sacado de manga que, una vez más, nos ahorraremos las especulaciones porque eso significaría darle importancia a detalles que los guionistas solo ponen para jugar con nuestra salud mental.

Y por si todavía dudáis de las risas que se tienen que echar en el estudio a nuestra costa, esperamos que os haya sido más que suficiente con ese FaceTime de Aria con su cara pasada por el filtro de Snapchat para cambiar rostros. Muy profesional todo. Parece que A.D ha dejado los cursos de especialización en efectos especiales y construcción de mansiones-trampa para pasarse a la magia, porque ahora se dedica a transformar sobres en sudaderas para miembros de su secta. En una palabra: maravilloso

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Porque, en fin, que Lucas (Brendan Robinson) dibujase un cómic con Charles/Charlotte (Vanessa Ray) nos importa más bien poco. A estas alturas, ¿quién no es familia o está relacionado de alguna manera en este pueblo?

Pero si hay algo que nos importe todavía menos es el lío raro que se lleva Ezra (Ian Harding). ¿Por qué siente tanta responsabilidad sobre Nicole (Rebecca Breeds)? ¿Por qué pasa tantísimo de Aria? ¿Por qué le entra el pánico cuando ve a Wren (Julian Morris) y Spencer (Troian Belliasario) juntos? Ay, Wren, tanto anunciar tu aparición y has salido cinco segundos y la mitad de espaldas. Y aun así has sido lo mejor del capítulo, junto con Mona (Janel Parrish) flipando con el Jumanji de A.D. Enhorabuena a ambos.

Alison (Sasha Pieterse) y Emily (Shay Mitchell) siguen en estado de shock después de enterarse de que van a tener un hijo juntas. No hemos entendido muy bien a qué ha venido darle tantas vueltas al hecho de si lo tendrían o no cuando Elliot (Huw Collins) ha quedado excluido como el padre y sabemos que van a terminar juntas, siendo felices y comiendo perdices. Sobre todo ahora que Alison ha confesado que siente cosas por Emily nada más y nada menos que en la cara de Paige (Lindsey Shaw). Porque, ¿nunca os habéis parado a tener una conversación profunda sobre vuestros sentimientos con una tía que acaba de colarse en vuestra casa en mitad de la noche y que, además, resulta ser la eterna acosadora de la persona por la que tienes sentimientos? ¿No? Pues para Alison es el pan de cada día, ¿cómo no va a tener esa cara de preocupación constante?

La que sí está en problemas es Spencer, porque gracias a las indagaciones de su nuevo nada sospechoso ligue, está en el punto de mira por la desaparición de Elliot. ¿Nos sorprende algo de todo esto? No, pero lo que sí nos ha sorprendido es que Spencer, la única que parecía no actuar sin haberlo pensado antes, utilizase la tarjeta del muerto para pagarle las copas a un policía. Tanto vino al final está pasando factura, parece que se ha convertido en el único personaje/cosa de la serie con una evolución emocional pensada a conciencia.

No tenemos muy claro si podremos dormir después de tantísimas revelaciones. Tendrán que frenar el carro si quieren dejarse algo para la ‘series finale’… En fin, que la fuerza nos acompañe. Y ahora, ¡a comentar frustraciones!

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