Pretty Little Liars 6×16: Nada de nada

La nada más aburrida se apodera esta semana del nuevo capítulo de ‘Pretty Little Liars’. Mucho nos prometían con el dichoso «5 years forward», y nosotros aquí seguimos, 6 temporadas más tarde, aburridos y cansados de repetir siempre lo mismo… ¿Cuánto tiempo más nos tomará esta serie el pelo? De momento, vamos a comentar lo poco que hay que comentar del nuevo capítulo…

Tras descubrir que Radley, el ahora hotel y antes manicomio, existen unos pasadizos secretos que, aparentemente Charlotte (Vanessa Ray), utilizaba para escapar del sitio. Pero claro, lo importante no es eso: lo importante para las protagonistas es buscarle tres pies al gato. Y mientras Sarah Harvey (Dre Davis) parece haber desaparecido momentáneamente de Rosewood, Spencer (Troian Bellisario) descubre gracias a Caleb (Tyler Blackburn) que la oposición prepara unos documentos que destapan la salud de su madre, la cual no es, precisamente, buena.

Hanna (Ashley Benson) pasa la noche en la habitación de hotel más cursi del mundo con su prometido (David Coussins), pero tarda cero coma segundos en volver a Rosewood, que se ve que tanto a ella como a sus amigas, les late fuerte la vena masoquista. Arya (Lucy Hale) recibe la visita de Liam (Roberto Aguire), su novio, y el último que faltaba ya para la fiesta del pueblo. Por último Emily (Shay Mitchell), experta en sufrir como nadie, se entera de que justo los óvulos que había donado, han quedado inutilizados tras un apagón en el centro médico…

No se me ocurre ninguna palabra para calificar lo que ha sido este capítulo. O sí: nada. Han sido los cuarenta minutos más de relleno de la historia de esta serie. O quizás no, porque llevamos más relleno que un sujetador.

Hay muy pocas cosas que pueda comentar sin que me entre la risa, porque, llegados a este punto, creo que nada me sorprende… En primer lugar, ¿a cuántas madres se quieren cargar en esta serie? ¿Tienen algo en contra de los padres? El padre de Emily ya está fuera de combate, y se lo han cargado en ese lapsus de cinco años y no nos han contado ni tan siquiera qué pasó. Bueno, vale. Pero es que ahora resulta que Veronica Hastings (Lesley Fera) lleva menos de ocho meses gozando de buena salud tras someterse a una reconstrucción de pecho… Lo que no acabo de entender es: ¿en qué mundo inhumano viven estas tías que la oposición tiene intención de contar el estado de salud de Veronica al mundo? Sin comentarios, señoría.

Otro temita interesante es el triángulo Caleb-Hanna-Spencer, al que ahora podemos añadir otra persona: ¡Mona (Janel Parrish)! Pues sí, parece ser que la susodicha tuvo un «lío» o algo con Caleb, y ahora los celos la atacan, al ver al chico muy contento en su relación con Spencer. ¿Nos importa algo en relación a lo que haya podido pasar entre ellos? Pues no, pero es que el capítulo no da más de sí.

 

Las mamarrachadas plagan esta serie y crecen a cada capítulo. El apagón en la clínica que Emily había donado sus óvulos, muy oportuno para que la chica, que ya no tenía suficiente con todo lo suyo, ahora resulta que A o B o el Diablo Rojo se ha apoderado de esos óvulos…

No hay nada que haya salvado el capítulo, ni tan siquiera la aparente revelación de que Melissa (Torrey DeVitto) pueda ser quien asesinó a Charlotte… Después de seis años, no nos creemos nada de esta serie.

¿A vosotros qué os ha parecido el capítulo? ¿Os ha gustado? ¿Sois capaces de tomaros en serio la serie? ¿Cuántos capítulos más de relleno hasta que nos cuenten algo nuevo? ¡Animaros a comentar vuestras impresiones con nosotros!

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Irene Alva
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