Shameless 6×06: NSFW

NSFW”, o “no apto para el trabajo” es el capítulo que mejor a captado el desarrollo de los miembros de la familia Gallagher en esta sexta temporada. Hay cosas que han funcionado mejor que otras, pero después de la eterna tensión de las últimas semanas hacía falta un momento para reflexionar. Los Gallagher han crecido, pero ¿hasta qué punto?

Todos lo han hecho, hasta Frank (William H. May), quién pensábamos que ya no podía sorprendernos. Su relación con Debbie (Emma Kenney) lleva un par de capítulos pareciendo una entre padre e hija, algo que jamás esperaríamos del patriarca menos paternal del mundo. Sí, está intentando que su hija se acueste con Erica (Ever Carradne), pero ha tenido momentos de vulnerabilidad interesantes. Debbie por su parte está empezando a manejarse muy bien sola, encandilando al personal y cuidando de un grupo de niños como si hubiese sido criada así (ja ja), y con todo el proceso de saber el género de su bebé su vida está encaminada del todo, ya definitivamente no hay vuelta atrás.

Ian (Cameron Monaghan) y Lip (Jeremy Allen White) han tenido un capítulo normalito, sin espacio para crecer demasiado y siguiendo el hilo de unas tramas que hacía tiempo que no nos interesaban. Lip y su profesora (Sasha Alexander) era provocador en un comienzo y atractivo en cuanto no sólo se trataba de sexo, pero ¿convertirlo en una relación? Estaba claro que no podía durar algo con este tipo de fecha de caducidad, y por mucho que Lip dijera que estaba enamorado de Helene, ¿lo habéis visto vosotros tan claro? Porque personalmente siento que no les ha dado tiempo ni a eso. De hecho es muy comprensible que Amanda (Nichole Bloom) filtrase esa foto porque la herida sigue abierta, y en sí es una relación problemática. Fan total de Helene asumiendo total responsabilidad en el asunto, eso sí. Reconocer que estaba en una posición de autoridad es no sólo una llamada de atención al ego de Lip sino una visión refrescante de las archi-utilizadas relaciones entre profesor-víctima y estudiante-incitador.

Ian tuvo un momento de bajón increíble la temporada pasada y todos apoyamos el que intentaran rehabilitarle, pero parece que le han dado al botón de reinicio. Es un personaje increíblemente complejo y sus tramas se limitan a explorar con el sexo, siendo abiertamente gay en situaciones donde hace unas temporadas no podría haber estado cómodo. Es como si todo lo que estuviese ocurriendo ahora fuera DM, Después de Mickey (Noel Fisher), pero sin llegar a una conclusión. Sí, está aprendiendo a tener relaciones convencionales, después de su relación violenta con Mickey, pero está todo tratado en la superficie y no del todo satisfactoriamente.

Y ahora a lo fuerte: los Gallagher vuelven a tener hogar. Es lo más importante de la temporada, que no pierdan su hogar y de paso su esencia, pero también es algo decepcionante. Después de hacernos a la idea, ver sufrir a Fiona (Emmy Rossum) y al resto encontrar alternativas, así como sentir el grandísimo paso que sería este cambio en la serie, volver al punto cero no ha sido tan efectivo. ¿Predecible? Sí, porque esa casa simboliza mucho para los Gallagher, no sólo por el cambio del mundo gentrificado que ahora les rodea sino porque muchos han nacido ahí, esta casa forma parte de la familia. Pero después de tantas temporadas, tener un cambio de escenario hubiese podido llevar a una reflexión y desarrollo espectacular, ¿no creéis? La empatía que se llega a sentir por el sufrimiento de los Gallagher nunca fue como la de pensar en dónde vivirán ahora y qué será de su unión familiar. Este podría haber sido un momento idóneo para la autoreflexión y reinvención, pero al menos el susto lo han tenido, y ha dado para una trama muy entretenida.

¿Qué ha más entretenido que una buena dosis de Carl (Ethan Cutkosky) viviendo la vida extravagante con su compañero de vida () en un hotelazo? Pues igual de entretenido, pero mucho más divertido, que Carl volviendo con Fiona cuando su situación se desmorona. Ha sido fascinante y cómico verle crecer y convertirse en un chico autónomo y con recursos, pero al fin y al cabo es el más joven de los Gallaghers (exceptuando a Liam (Brenden Sims), que el pobre igual algún día habla) y necesitaba una llamada de vuelta al planeta Tierra como el de esta semana para encaminarse. Lleva toda la temporada creyéndose adulto y que el mundo está en sus manos y no es así. En este capítulo Nick mata (asumimos) al niño que le robó la bici, en uno de estos actos que aunque sean tan claramente simbólicos chocan muchísimo, y Carl vomitando, corriendo de vuelta a Fiona demuestra que sigue siendo un niño. Es un giro muy ‘Shameless’ que proviniese de él el dinero que les salvaría – el más joven de la familia que parece tener las cosas más claras les pone un techo sobre sus cabezas (y un cartel de “Carl’s Crib” en la puerta, porque esto no se olvida).

¿Qué os ha parecido el capítulo? ¿Os esperabais que Gus (Steve Kazee) no firmase el papel? Ha sido fuerte pero igual comprensible. ¿No os alegráis de que Fiona tuviese el aborto? Al menos un personaje es fiel a sí misma y no deja que las consecuencias le quiten de su camino (dentro de lo posible). También es interesante que hayan mostrado el aborto de una manera tan franca. ¿Comentamos?   

Never Forget

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